Imagino que si estás leyendo esto sabes qué es la disfunción eréctil, pero por si no lo tienes muy claro te lo explico.
Se trata de un problema de erección. El pene no responde en el momento en que debe hacerlo. Las ganas están, el deseo está, pero no responde.
Esto genera mucha frustración, rabia, pensamientos recurrentes y puede llevar incluso a la depresión.
La pregunta que ahora mismo te puedes estar haciendo es qué lleva a esta situación, qué hace que las cosas no vayan como se supone que tienen que ir. Pues la respuesta más obvia es que puede darse por múltiples causas. Puede haber alguna causa médica o fisiológica, también puede ser consecuencia de una depresión, cuando la depresión es primero, y en muchas ocasiones, la mayoría de las veces, detrás de la disfunción eréctil hay una ansiedad de prestación.
Imagina que estás con alguien a quien deseas, alguien con quien llevas fantaseando mucho tiempo y un día, sin esperarlo, sucede la magia. Esa persona está ahí para ti. No te lo puedes creer. El deseo sube la temperatura, la sangre brota por todos lados. Y en ese mismo momento te das cuenta de que no hay sangre ni presión donde más debería haberla.
Miras hacia tu cabeza y te das cuenta de que estabas pensando que esta vez no puedes fallar, que con esta persona, en este momento, tienes que estar a la altura. Intentas concentrarte, focalizarte, hacer que suba, pero cuanto más lo intentas, más parece desaparecer.
“Tierra, trágame”.
¿Qué es lo siguiente después de una situación así? ¿Dirías: “Esto puede pasarle a cualquiera, es normal, no soy una máquina ni un robot”? ¿O dirías: “A ver cómo arreglo esto. ¿Y si me vuelve a pasar? La próxima vez tengo que hacerlo mejor, tengo que estar más concentrado. ¿Y si se lo cuenta a alguien?”?
¿Crees que este discurso te va a ayudar, te va a relajar o te va a añadir más presión, más ansiedad y, como consecuencia, más bloqueo?
Lo más probable es que, a partir de una situación como esta, estés más pendiente, te pongas a prueba para ver si funciona, leas cosas sobre la disfunción eréctil, vayas al médico para comprobar si tienes algún problema. Todo parece estar bien, pero en realidad lo más importante no está bien.
Te pongo otra situación.
Imagina que mañana tienes un vuelo para ir al viaje que llevas preparando hace un año, para el que llevas ahorrando tres años. El vuelo es a las ocho de la mañana y tienes que estar en el aeropuerto a las seis como mínimo, por lo que te tienes que levantar a las 4:30 para prepararte, comer algo y salir pitando.
La noche antes lo dejas todo preparado. Ningún detalle al azar. Pones el despertador, la alarma del móvil por si acaso y te vas a la cama a las diez para así tener tiempo de dormir unas cuantas horas.
¿Qué ocurre cuando estás en la cama? ¿Llega el sueño o se aleja?
Has caído en la trampa.
La mente contra la naturaleza.
No puedes quedarte dormido de manera voluntaria. Puedes irte a la cama, pero dormirte lo hace el organismo por sí mismo. No lo puedes obligar.
Has caído en una paradoja.
Volvamos al momento con la persona que te gusta. ¿Se te parece en algo?
No puedes tener una erección de manera voluntaria. Debe hacerlo el cuerpo. Las sensaciones lo hacen. Pero desde el momento en que lo fuerzas, en que pones la mente, ¿qué sucede?
Caes en la trampa.
Caes en la paradoja.
Podría darte más ejemplos, pero creo que me sigues.
Si sigues forzándolo, si sigues exigiéndote, no lo vas a solucionar, lo vas a complicar. Quieres dar la talla, hacer disfrutar, también quieres pasarlo bien tú, pero si te lo exiges, lo bloqueas.
¿Se puede salir de esta trampa de mente contra cuerpo?
Sí, pero hay que usar estrategias que desactiven la lógica que lo mantiene.
Si haces ejercicios, te esfuerzas en pensar esto o en dejar de pensar esto otro, no estás haciendo más que complicarlo. Estás haciendo más de lo mismo.
Para resolver el problema, la disfunción eréctil, no podemos usar las mismas estrategias que la han generado y que la están manteniendo.
Hay que romper la paradoja.
Hay que romper la trampa psicológica.
Se deben usar estrategias que devuelvan al cuerpo lo que es del cuerpo y dejen a la mente fuera de donde no debe estar.
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